El reconocido economista Ricardo Hausmann experimenta estas últimas semanas varias sensaciones contrapuestas. Por primera vez, este experto que dirige el Laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harvard y que fue economista jefe del BID, puede hablar en forma concreta de las reformas que necesita Venezuela para salir de su crisis humanitaria.
Pero, al mismo tiempo, se muestra contrariado por el actual esquema de “madurismo sin Maduro” llevado adelante por el presidente Donald Trump, al afirmar que, si no hay un cambio institucional grande, no habrá inversiones.
En una entrevista con Clarín por zoom desde su oficina en Harvard, este experto que fue ministro de Planificación en su país y que tiene un doctorado en Economía de la Universidad de Cornell, sorprendió al afirmar que hay más puntos en común entre María Corina Machado y el presidente argentino Javier Milei que entre el mandatario argentino y Trump.
Conocedor como pocos analistas internacionales de la Argentina -adonde viajó por primera vez meses después del final de la guerra de Malvinas en 1982- señaló que es posible que Venezuela evite otra hiperinflación pese a que la suba de precios del 2025 superó el 600%.
– ¿Qué opina de la actual situación de Venezuela, con un “madurismo sin Maduro” que administra el poder delegado por Trump?
-Es un esquema de gobierno parecido a los imperios en el siglo XIX, donde había un gobierno local, pero que estaba muy constreñido por el imperio ya que este le decía qué es lo que tenía que hacer. Es, como dices, madurismo sin Maduro y con un gobierno americano que tiene a los funcionarios venezolanos agarrado de varios lados y en particular con el control del flujo de caja del petróleo. Esto se debe a que el petróleo está siendo comercializado por Estados Unidos, en parte para proteger ese flujo de caja de los acreedores americanos, que, como Venezuela está en default y han ganado juicios en Estados Unidos, le quieren poner la mano a esos dólares. Así logran que estos funcionarios hagan lo que dice Estados Unidos, lo cual es un problema para Delcy Rodríguez porque en cierto sentido la deslegitima dentro del régimen: mientras más habla Trump de Delcy, más problemas le crea a Delcy internamente.
– ¿Y por qué señaló que la falta de cambios institucionales afecta este proceso?
-Es que Estados Unidos no ha puesto una agenda muy centrada en torno a la reinstitucionalización del país; habló de estabilización y recuperación y después eventual transición política, pero no le ha puesto límites a la transición, pese a que la Constitución venezolana sí le pone límites, ya que afirma que si hay una ausencia absoluta del presidente hay que llamar a elecciones en 30 días, y si es una ausencia temporal del presidente hay que esperar los 90 días; y después 90 días más y luego hay que llamar a elecciones. Por lo tanto, ellos no tienen mucho espacio constitucional para demorar la transición política, ya que, si hay que llamar a elecciones, hay que abrir el registro electoral, hay que hacer muchas cosas, ¿no? Sí. Pero no se está haciendo nada de eso. Es decir, que cuando vayan a llamar a elecciones eso pone todo en juego. Por lo tanto, creo que se está violando flagrantemente una Constitución que ha sido una de las más violadas de la historia de la humanidad.
Además, como está el madurismo en el poder, están los torturadores en el poder y los presos políticos en las cárceles a pesar de que han sacado a algunos de ellos, mientras que los ministros de Defensa y del Interior, que los apresaron, siguen en sus cargos. Por lo tanto, eso genera una situación muy confusa. Y claro, uno quisiera que todo desemboque en democracia eventualmente, pero hay razones para preocuparse.
Mirá también
Mirá también
Surgen divisiones entre los venezolanos y se desvanece el sueño revolucionario
– ¿Por qué?
-Primero porque no está claro cuál es el compromiso de Trump con la democracia. Luego porque está claro que la estrategia, por lo menos de parte del chavismo, es demorar, tratar de pasar hasta que Estados Unidos no esté tan enfocado en Venezuela. Por ejemplo, cuando deba mover su portaaviones. Y tampoco creo que Estados Unidos pueda mantener su actual presencia militar. En este escenario, ¿van a poder hacer valer la voluntad popular? Por lo tanto, pensar que puede haber mucha recuperación económica, mucha recuperación petrolera, en este contexto es difícil. Esto se debe a dos razones fundamentales: primero porque este gobierno de Delcy Rodríguez no tiene la capacidad de hacer compromisos intertemporales y la inversión petrolera es una inversión que requiere plazos muy largos y la gente no hace inversiones a largo plazo sin un marco legal estable. Por ejemplo, ahora quieren cambiar la ley de hidrocarburos para que vuelvan las inversiones, pero la quieren cambiar con una Asamblea Nacional que nadie reconoce como legítima. Entonces, las empresas petroleras se sentirían mucho más cómodas si hubiera una transición a la democracia en una Asamblea Nacional legítima que vote una nueva ley de hidrocarburos. Una ley de hidrocarburos al margen de la ley no les va a dar mucha seguridad.
-Ese fue un tema de controversia entre Trump y las empresas petroleras como Exxon, que planteó sus dudas sobre volver a invertir en el corto plazo en Venezuela
-Así es. Exxon dijo que Venezuela no es invertible; entonces la van a hacer artificialmente invertible para unos, pero no para todos. Y luego, como Trump se molestó con lo que dijo Exxon a los pocos días dijo que él no iba a permitir que Exxon entrara en Venezuela. ¿Quién es él? Él no tiene esos poderes. De modo tal que no está claro que haya un camino cierto para la recuperación de Venezuela todavía, porque ese camino probablemente dependa de la fuerza que deberán hacer los movimientos de la oposición para poder democratizar al país. Porque creo que la democracia no va a venir de la mano ni de Trump ni de Delcy.
-Pero Chevron operó en Venezuela estos años, a un ritmo menor ciertamente, y las empresas petroleras en general están acostumbradas a operar en países complejos políticamente. ¿Por qué no lo harían en este contexto venezolano si Trump se pone como garante?
-No, porque Trump está por tres años más y luego se va; y en tres años no se recupera la inversión. Además, bajo las reglas chavistas pudieron haber entrado China y Rusia, pero otros no; y ambos empezaron a invertir hasta que se dieron cuenta que no iban a cobrar y se fueron. Por este motivo no creo que se pueda recuperar la producción petrolera en Venezuela si no regresa la diáspora. Y la diáspora no va a regresar a un país donde no hay ningún tipo de derecho, donde por cualquier cosa te meten preso, un país donde no hay libertad de prensa. ¿Sabés que no hubo un solo medio en Venezuela que se haya atrevido a publicar la noticia de que María Corina Machado ganó el Premio Nobel de la Paz? Es tremendo: a un país así no se puede regresar.
-Usted fue ministro de su país a principios de los 90 y sabe cómo era el Estado en aquel entonces y sabe que en los últimos 20 años fue destruido por el chavismo. ¿No es difícil aplicar las políticas correctas si no hay cuadros técnicos y políticos adecuados?
-En Venezuela hay muchísimo que reconstruir, pero si el talento en Venezuela se hubiese desperdiciado si se quedaba; en cambio, como salió y está activo en el mundo, ha estado expuesto a experiencias distintas a las que hubiese tenido en Venezuela, tecnologías y, actividades distintas. Creo que la diáspora venezolana se convierte en un activo económico importantísimo. Y la estrategia de desarrollo tiene que pensar en cómo capitalizar el hecho de que el país tiene una diáspora muy capaz, porque el petróleo lleva millones de años en Venezuela, no falta bajo tierra, pero lo que ha faltado es la organización social encima de la tierra.
-Venezuela sufrió una inflación del 600% en 2025 según algunos cálculos privados y en 2017 ya habían experimentado una hiperinflación. ¿Puede repetirse otra?
-Bueno, Estados Unidos está en control del flujo de caja ahora y entonces las sanciones que limitaban la producción o la exportación de petróleo se van a transformar de sanciones a estímulos. Y vamos a pasar de precios de petróleo sancionado a precios de mercado. Entonces, algo debería mejorar el flujo de caja del petróleo en el corto plazo. Además, el gobierno americano va a tratar de darle dólares y por eso han anunciado que quieren liberar los derechos especiales de giro que tiene Venezuela en el Fondo Monetario Internacional.
-Así es, retenidos desde la recapitalización de hace unos pocos años atrás.
-Sí, son más de 5.000 millones de dólares en el corto plazo. Pero, ¿qué significa eso económicamente? Todavía no sabemos, porque no hemos visto cómo Estados Unidos va a disponer de esos recursos. También me imagino que habrá muchos acreedores norteamericanos quieren cobrar.
-Si mañana lo llamara el gobierno americano y le preguntara cuáles son las dos o tres medidas urgentes para reconstruir el país, ¿cuáles recomendaría, más allá del tema institucional?
-No puedo salir de ese tema; necesitas devolverle derechos y libertades a la gente. Tú no puedes pretender que la gente responda a estímulos económicos si no tiene derechos, si no tiene capacidad de actuar. Después, hay un conjunto de otras cosas. Por ejemplo, ahora es muy difícil enterarse a cuánto está el tipo de cambio paralelo, hay que mirar las criptomonedas, pero la brecha ronda el 150%; eso es complicado para promover la inversión. Por otro lado, hoy en Venezuela los niños están yendo dos días a la semana al colegio por falta de electricidad y si sube la oferta posiblemente ese excedente vaya a la producción petrolera. Por lo tanto, creo que hay que pensar cómo relajar la restricción de capital humano y para eso tienes que pensar en bajo qué condiciones crear las condiciones para que la diáspora regrese. Y esas condiciones son institucionales y políticas.
– ¿Cómo se puede encarrilar la relación con el FMI?
-El FMI no hace una revisión de Venezuela desde el 2007. Así que lo primero es eso porque el Fondo no sabe cuál es la situación real de Venezuela desde entonces. La idea original de María Corina Machado era utilizar parte de los derechos especiales de giro congelados para ponerse al día con algunas de las deudas que tiene Venezuela, que hasta está en default con otros organismos como el BID y la CAF, a los cuales no les puede pedir fondos de desembolso rápido. Y cuando el FMI haga un análisis de la sostenibilidad de la deuda, se establecerá una negociación con los acreedores porque se va a llegar a la conclusión de que el actual nivel de deuda no es sostenible. Y deberán plantearla en buenos términos, porque parte de los acreedores venezolanos son China y Rusia, que tienen su peso también en el FMI.
-Si uno asume que esos dólares prestados aparecen, ¿serán suficientes pare empezar la recuperación de la industria petrolera?
-La producción de petróleo está un poco por debajo de un millón de barriles y puede llegar a 1,2 millones en un año con precios mejores, aunque el petróleo venezolano no es muy bueno.
-La caída de Maduro, este madurismo sin Maduro, se da en un contexto también de cambio ideológico en bastantes países de la región: Argentina primero, Paraguay, Chile, Bolivia, entre otros. ¿Puede influir este cambio de espectro ideológico regional sobre la recuperación económica venezolana?
-Depende. La Argentina tiene un gobierno que está ideológicamente más alineado con María Corina que con Trump. Y ahora entonces esta idea de que Trump está aliado con Delcy, no sé qué impacto va a tener sobre la derecha latinoamericana. O sea, Trump no es el líder de un movimiento ideológico internacional. Eso ya lo han aprendido varios líderes, como la premier Giorgia Meloni: pueden tener cierta afinidad política, pero Trump es muy “America First”. No se guía por valores y principios compartidos con el mundo que le permitan crear coaliciones internacionalmente. Sin embargo, una transición rápida a la democracia en Venezuela, digamos con un gobierno de María Corina, crearía una coalición natural de gobiernos de centro, de derecha o lo que fuera, diferentes a Petro en Colombia y Lula en Brasil. Pero creo que más bien Trump va a representar una dificultad política para esta alianza.
Mirá también
Mirá también
Como Trump, el Gobierno analiza una salida masiva de organismos internacionales
– ¿En qué encuentra coincidencias entre Milei y Machado?
-Milei es libertario y los venezolanos hemos vivido un régimen mucho más opresivo que el peronismo, pero por ahí van los tiros. Hay que desregular la economía, estabilizarla y liberalizar para que la gente pueda hacer. Entonces ahí hay mucha afinidad ideológica, creo yo. María Corina se ha vuelto una figura de reunificación nacional y el lema de Milei, “viva la libertad carajo”, se ha vuelto un lema central para los venezolanos. Y eso crea una afinidad entre Milei y ella.
– ¿Qué mirada tiene usted sobre estos dos años de Milei?
-Una de las razones por las que creo que los electores votan por opciones más extremas que por opciones de centro es porque creen que el país es como un portaaviones muy grande al que le cuesta mucho cambiar de dirección. Y si pones a alguien que planea un cambio leve, los cambios que terminan dándose son demasiado moderados. Entonces, solamente si eliges a alguien que propone un cambio más radical, es que vas a ver algunos cambios algo más profundos. Además, creo que el cambio político en Argentina ha demostrado dos cosas importantes. La primera es que puede haber un recorte dramático del gasto público con muy pocas consecuencias negativas en materia de crecimiento e inclusive podría argumentarse que con consecuencias positivas. Eso no se había visto antes. Y segundo, demostró que hay mucho espacio para liberalizar con beneficios muy obvios. Ya sea con el mercado de alquileres en Argentina, ya sea los vuelos aéreos en Argentina. Muchas áreas que fueron hiperreguladas por intereses económicos en contra del interés nacional, se pueden desregular y creo que la tarea que ha hecho Federico Sturzenegger ha tenido mucho impacto internacional. Esa es otra lección significativa. Por estas razones vimos los resultados de la elección en octubre, aunque por supuesto el país tiene su fragilidad macroeconómica todavía, como lo vimos en septiembre y octubre. Pero todo se da en un marco de respeto democrático.
– ¿Le llama la atención este respeto?
-Me parece impresionante el respeto que hay en los procesos; a ustedes les parecerá normal, pero es increíble cómo algo tan obvio uno no lo incorpora como positivo hasta que lo pierde. La Argentina tiene sus instituciones democráticas, han encontrado formas de negociar. Hay muchos aprendizajes que el mundo puede tomar de Argentina. Y bueno, vamos a ver si esta vez llevan el barco a una dirección donde a futuro pueda haber cambios políticos, pero que se mantengan ciertas reglas básicas para que todos digan “de esta agua no beberé más”. Porque recuperar la sostenibilidad fiscal argentina ha sido hipercostoso. Y creo que la mezcla de estabilidad con desregulación debería traer beneficios económicos importantes que se vuelvan un activo del país, independientemente del partido político que las haya generado.
