Investigadores realizan un seguimiento científico de esta especie emblemática mediante collares de rastreo, obteniendo datos clave para su conservación en el humedal correntino.
En los Esteros del Iberá, uno de los humedales más extensos de Sudamérica, se lleva a cabo un seguimiento científico del aguará guazú, fundamental para su conservación. A través de la colocación de collares con dispositivos GPS y VHF, investigadores y técnicos de campo monitorean sus movimientos y recopilan información esencial sobre la especie.
El trabajo, que incluye la captura controlada de ejemplares y la instalación de estos dispositivos, permite obtener datos precisos sobre su ubicación en tiempo real. Las observaciones en campo complementan el proceso, aportando detalles sobre el comportamiento de los animales en su entorno natural.
Gracias a este monitoreo, los especialistas pueden conocer aspectos centrales como el tamaño de los territorios que ocupan, los ambientes que utilizan, su comportamiento reproductivo y la forma en que interactúan con otras especies dentro del ecosistema del Iberá.
Uno de los casos que forma parte de este seguimiento es el de «Banana», una hembra joven monitoreada en el Portal Laguna Iberá. Su estudio contribuye a un proceso de conocimiento a largo plazo que busca fortalecer las estrategias de conservación de la especie.
Mariano Fernández, técnico de campo en la zona, explicó la importancia de estas tareas: «Llevo adelante el monitoreo del aguará guazú. La idea es generar información básica de la especie y poder entender un poco más de la ecología del animal y la etología, el comportamiento, cómo utiliza el ambiente, cómo interactúa con otras especies y llevar un registro de cada individuo».
El monitoreo sostenido del aguará guazú no solo permite ampliar el conocimiento científico, sino también diseñar acciones concretas para proteger a esta especie emblemática y garantizar su supervivencia en los Esteros del Iberá.
