Un análisis de la evolución del robo de ganado en la provincia revela una transformación hacia bandas estructuradas con logística, violencia y presunta complicidad interna.
En la provincia de Corrientes, el abigeato experimentó una mutación significativa en las últimas décadas. Según informes judiciales y policiales, el delito pasó de ser una práctica de subsistencia realizada por individuos en situación de pobreza a convertirse en una actividad delictiva organizada, con características de industria criminal.
Evolución del delito
Autoridades judiciales describen la situación actual como un esquema de ‘gran organización criminal’. El robo de ganado ya no se limita a la faena nocturna de un solo animal, sino que involucra etapas definidas: robo en campo con grupos armados, transporte en vehículos sin documentación y faena clandestina en mataderos ilegales. En operativos recientes, se secuestraron más de 500 kilos de carne en estado de descomposición sin documentación que avalara su origen.
Presunta complicidad interna
En el Paraje Los Vences se dictó el procesamiento de tres civiles y un efectivo policial por robo de ganado. En otros casos, peones detenidos por faena ilegal eran los empleados contratados para custodiar los establecimientos. Un comerciante admitió haber comprado carne de origen clandestino para reventa, y en Ituzaingó se encontraron 150 kilos de carne ilegal en un comedor. En Paso de los Libres, sectores de la comunidad reclamaron el traslado de fiscales, lo que motivó una respuesta del Ministerio Público Fiscal ordenando dinamizar las causas.
Dimensión internacional
Bandas de cuatreros brasileños operan en el sur provincial, aprovechando la geografía fronteriza. La Prefectura se enfrentó a tiros con una banda en zona de frontera. En Bella Vista, sospechosos huyeron abandonando carne robada en la costa del Paraná; en La Cruz, abandonaron canoas durante operativos.
La Mega Causa y el avance judicial
En La Cruz, la denominada ‘Mega Causa’ por abigeato avanza con múltiples imputados y ramificaciones. Se capturó al último cabecilla de una banda local. Se dictaron condenas de cuatro años de prisión para un padre y su hijo, y para otros imputados por abigeato agravado. Un productor ganadero fue condenado por un fraude que implicó la desaparición de casi dos mil cabezas de ganado.
Respuesta del Estado
La Policía de Seguridad Rural y Ecológica (PRIAR) realizó operativos en La Cruz, Virasoro, San Roque, Miriñay y Curuzú Cuatiá. En este último caso, se desarticuló una organización liderada por mujeres. Se secuestraron más de 20 teléfonos celulares y se detectaron ventas de carne robada por WhatsApp. En San Roque, allanamientos por abigeato derivaron en el hallazgo de plantines de marihuana. Agentes del PRIAR fueron atacados a tiros por delincuentes.
Ganado secuestrado sin dueño
En La Cruz, casi 250 cabezas de ganado secuestradas quedaron alojadas en la Sociedad Rural. Doce ejemplares murieron por falta de alimento antes de que se autorizara su traslado a un predio del INTA en Santa Úrsula. La diputada Adriana Vidal Domínguez solicitó la aplicación de la Ley Nº 5.893 para disponer de 183 animales secuestrados en Alvear y La Cruz.
Víctimas y consumidores
El asesinato del productor Melchor Díaz en Alvear y La Cruz generó un clima de terror. Bandas atacaron vacas, búfalos y terneros. La carne robada llega al consumidor final a través de carnicerías y establecimientos gastronómicos, sin controles sanitarios. El fiscal José Casaré calificó el abigeato como un ‘flagelo’ que requiere combate integral.
