En la octava audiencia del juicio por la desaparición de Loan, declararon tres testigos vinculados a las primeras horas de búsqueda: el tío materno Miguel Ángel Noguera, el primo Diego Peña y el participante del operativo Roque Valeriano Noriega. También hubo un breve cruce entre el acusado Carlos Pérez y las Madres Corajudas.
Antes del inicio de la octava audiencia, Carlos Pérez, uno de los principales acusados por la sustracción de Loan, tuvo un breve cruce con las integrantes de las Madres Corajudas. Ellas le pidieron que dijera dónde estaba Loan. Pérez respondió: «Si supiera, ya lo habría dicho». Y agregó: «Estoy de acuerdo con ustedes, soy padre y abuelo, también quiero saber la verdad».
Minutos después comenzó la audiencia con tres testigos vinculados a las primeras horas de la búsqueda: Miguel Ángel Noguera, tío materno de Loan; Diego Arnaldo «Huevo» Peña, primo del niño; y Roque Valeriano Noriega, quien participó del operativo y encontró huellas en el barro al día siguiente de la desaparición. Con estas declaraciones, el tribunal completó la ronda de testimonios del entorno familiar y de quienes participaron de los primeros rastrillajes, tras haber escuchado ya a 13 familiares directos.
Miguel Ángel Noguera, hermano de María Noguera, se enteró de la desaparición mientras trabajaba en el campo y fue hasta la zona junto a su hermano Alberto. En el camino se cruzó con Antonio Benítez, marido de Laudelina e imputado, cerca de las 20.30. «Tenía un buzo con una capucha, no tuvo ninguna actitud sospechosa, levantó la mano, me salió al cruce con una linterna en la mano», describió. Lo levantó, lo llevó un tramo y lo dejó. «Después de dejarlo, me fui a la casa de la abuela a buscar al muchachito», cerró.
Diego «Huevo» Peña, primo de Loan, llegó al día siguiente de la desaparición porque estaba trabajando en Goya. Su declaración tuvo un momento de tensión cuando afirmó que «jamás estuvo en el naranjal», afirmación que la secretaría del tribunal desmintió al instante leyendo su propia declaración de agosto de 2024, en la que describió con detalle la zona: el monte entre la casa de Catalina y la tranquera, el sendero, la paja alta. El testigo terminó confirmando esa declaración anterior. También contó que su hija, que tenía 7 años en ese momento, estuvo en el naranjal el día de la desaparición. Según relató, la niña le dijo que Benítez no le comentó nada sobre lo que le había pasado a Loan, y que ella se puso muy nerviosa porque «no quería que le pasara lo mismo».
Roque Valeriano Noriega abrió su declaración con una definición: «Quiero que se sepa la verdad que pasó con Loan». Contó que el 14 de junio, al día siguiente de la desaparición, salió a buscar al niño a caballo con dos personas más. En un momento, al levantar una rama para que pasaran los caballos, uno de sus compañeros señaló una huella. «Más adelante había más. Saqué mi celular y empecé a filmar y sacar fotos. Se veían más claritas adelante, como que estaban los pies descalzos», relató. Sin señal para enviar el video, uno de sus compañeros llamó a su hermana, que trabajaba para la policía, y así llegó la información a las autoridades. Noriega también aportó un dato sobre el estado de la escena: cuando llegó a la zona del naranjal, «no había nadie», lo que descarta que miembros de la policía hayan estado preservando el lugar. Y dijo que cuando llegó la tarde anterior, el único imputado que encontró en la zona fue a Laudelina, quien le dijo solamente: «Loan se perdió en el naranjal».
