A horas del partido decisivo contra España, el plantel nacional mantuvo su enfoque en lo deportivo, pese a intentos de sectores políticos de ideologizar al equipo. El Gobierno de Javier Milei optó por una neutralidad institucional.
En la previa y durante el Mundial de la FIFA 2026, distintos sectores políticos intentaron asociar a la Selección argentina con posturas ideológicas. Desde el kirchnerismo se acusó al plantel de «derechización», mientras que el Gobierno de Javier Milei mantuvo una postura de neutralidad táctica. Lionel Messi, como capitán, se mantuvo al margen de esas disputas.
Los intentos por vincular a los jugadores con figuras internacionales como Donald Trump no prosperaron. El equipo se concentró en su desempeño deportivo y en causas nacionales reconocidas, como el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas tras vencer a Inglaterra.
El Gobierno nacional, por su parte, enfrentó la difusión de noticias falsas que buscaban generar un conflicto entre el presidente Javier Milei y Messi. La Casa Rosada desactivó esas maniobras sin alimentar polémicas.
El cuerpo técnico, liderado por Lionel Scaloni, y los jugadores evitaron ingresar en debates políticos. En entrevistas, Messi se expresó sobre la realidad económica y social del país desde la empatía, sin inclinaciones partidarias.
La Selección llega a la final con un amplio respaldo popular, según se observa en las concentraciones de hinchas en todo el país y en los estadios de Estados Unidos.
