La investigación por la muerte de Cecilia Lazcano, ocurrida en julio en Alvear, avanza con nuevas evidencias. La querella busca la imputación de la novia del único detenido, a partir de mensajes recuperados de su teléfono.
El caso de Cecilia Lazcano, la adolescente de 16 años que falleció en julio tras ser encontrada gravemente herida en Alvear, registró un nuevo avance. La causa, inicialmente investigada bajo la hipótesis de un suicidio, fue reencauzada y actualmente se tramita como homicidio agravado.
El abogado de la familia de la víctima, Juan Saucedo, declaró a la prensa radial que analizan agravantes como la alevosía y el ensañamiento. Sostuvo que la joven alcanzó a desplazarse para pedir auxilio antes de fallecer horas más tarde en un centro de atención médica.
El único detenido es un compañero de colegio de la víctima, de 16 años, alojado en una institución de menores. La querella solicita la imputación formal de la novia del detenido, una menor que asiste a otro colegio de la zona.
Saucedo afirmó que la joven no tuvo un rol pasivo en los hechos. Declaró: «No es una mera espectadora, es partícipe necesaria, es la que instiga, desafía, colabora e incluso ofrece ayuda para el homicidio y se enoja por no haberla cortado en pedazos». La querella sostiene que su participación debe ser juzgada por hechos previos al ataque y no como un encubrimiento posterior.
La imputación de la joven se demoró a la espera de los resultados de las pericias sobre su teléfono celular. Los mensajes recuperados del dispositivo exponen la premeditación del hecho. Días antes del crimen, la adolescente habría enviado un mensaje: «Cecilia no se iba a suicidar, pero cuando desaparezca todos pensarán que se mató».
Dos días antes de la muerte, la menor preguntó al imputado si al día siguiente sería «el día» de concretar el plan, a lo que él respondió que estaba todo preparado. En otras conversaciones, el detenido detalló que pretendía «cortar el cuello y esconderlo rápido», y mencionó su «fockin plan» y el envío de fotografías.
Los chats posteriores al ataque evidenciarían la desesperación del agresor y el conocimiento inmediato de la joven. «Se me fue todo de las manos», habría escrito el imputado, y agregó: «No sé cómo, pero ella está viva. Por favor, necesito de tu ayuda, mi amor». En otra conversación, el adolescente insistió: «Todos se comieron el verso de que era un suicidio. Se levantó y todavía se mueve». Las pericias también exponen diálogos sobre cambios de vestimenta, rutas de escape, uso de armas y la preparación de una excavación para ocultar el cuerpo, que no fue hallada.
Los padres de Cecilia y su abogado se habrían reunido con el fiscal de la causa, Facundo Cabral, para definir las próximas acciones procesales. Se espera que la menor sea imputada formalmente en las próximas horas.
Los investigadores intentan dilucidar el alcance del plan criminal. Un mensaje del acusado en el que solicitaba que una tercera persona «se encargara» de la víctima es considerado prioritario para determinar si existió complicidad de otros involucrados. La querella no descarta que terceros o personas mayores de edad hayan participado en el crimen.
