Laura Molinar comenzó vendiendo postres tras la escuela a los 15 años y abrió su propio local a los 19. Hoy su panadería en Texas emplea a 40 personas y combina influencias mexicanas y japonesas.
Laura Molinar, de 22 años, dirige Pan Pan Bakery & Cafe en Dalworthington Gardens, Texas. El establecimiento emplea a 40 personas y ofrece productos que combinan tradiciones mexicanas y japonesas.
Inicios en la venta de postres
Molinar comenzó a preparar panes y postres durante su adolescencia con el objetivo de abrir su propio negocio. Entre los 15 y los 20 años, dedicaba los fines de semana a amasar, organizar pedidos y lavar utensilios, y en ocasiones permanecía despierta toda la noche. Según declaró a CNN en Español, esa etapa implicó “mucho sacrificio” para su cuerpo.
A los 19 años inauguró Pan Pan Bakery & Cafe. El local está ubicado en Dalworthington Gardens, Texas.
Historia familiar
Molinar es hija de inmigrantes mexicanos. Su madre, también llamada Laura, llegó a Estados Unidos a los 1 año, comenzó a trabajar a los 13 y sufrió abuso doméstico. Su padre, Raúl, arribó al país a los 14, sin pertenencias y sin hablar inglés. Trabajó en restaurantes y por las noches colaboraba sin remuneración en una estación de radio para adquirir experiencia y convertirse en locutor.
La emprendedora señaló que sus padres son sus principales referentes y que nunca utilizaron las dificultades como motivo para dejar de trabajar. En los primeros tiempos del negocio, su madre se levantaba a las 4 de la mañana para colaborar hasta que contrataron a una panadera. Actualmente, su madre y tres hermanos forman parte del equipo.
Influencias culturales
El interés por la cocina surgió al observar a su abuela preparar galletas. La influencia japonesa provino de un viaje familiar a Japón cuando tenía 17 años, donde conoció el shio pan y el shokupan, dos variedades de pan con texturas suaves. La palabra “pan” tiene el mismo significado en español y japonés, lo que dio origen al nombre del establecimiento.
La oferta gastronómica incluye conchas de vainilla, chocolate y matcha; marranitos con piloncillo y canela; shio pan de Nutella; daneses de fresa con crema; trenzas de jamón y queso; pan de tocino y birria pan. Las bebidas comprenden café mexicano, chocolate caliente, chai y matcha combinado con horchata, mango o coco.
La ambientación del local combina elementos de ambos países: los clientes usan charolas y pinzas para elegir sus productos, y hay cerámica artesanal, cojines con forma de concha o marranito, tazones para matcha y una colección de figuras Sonny Angel.
Repercusión en redes
En agosto de 2025, Molinar publicó un video junto a su hermana para presentar el concepto del local. La grabación acumuló cerca de 20 millones de reproducciones y generó largas filas de visitantes. La propietaria declaró que “no esperaba que tanta gente lo viera”.
Su objetivo inmediato es conservar la calidad del pan dulce y abrir nuevos locales en otras partes de Estados Unidos.
