Un informe de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima) indica que el consumo interno de madera registró una caída del 40% respecto de los picos históricos recientes, mientras las exportaciones compensaron parcialmente la merma.
La cadena maderera argentina enfrenta un proceso de reconversión y concentración industrial, según el último informe de coyuntura elaborado por el consultor Gustavo Cetrángolo para la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima). El documento, citado por Argentina Forestal, señala que el consumo de madera en el mercado nacional sufrió una caída del 40% respecto de los picos históricos recientes.
El informe atribuye la caída al desplome del consumo interno y a la paralización de la obra pública. La flexibilización exportadora permitió colocar cerca de 250.000 m3 adicionales en los mercados internacionales, lo que compensó aproximadamente un 10% del volumen total de producción. Este alivio operó principalmente para compañías con solidez financiera, tecnológica y redes comerciales consolidadas.
Cetrángolo advirtió: «La industria de la construcción (el gran generador de empleo no calificado) no despega y el sector de la madera es uno de los afectados, no pudiendo la exportación paliar la situación».
El balance de los primeros siete meses de 2026 muestra un comportamiento asimétrico entre el frente externo y el mercado doméstico. Mientras la demanda interna continúa deprimida por la pérdida del poder adquisitivo y la alta morosidad, los envíos al exterior registraron incrementos significativos. A pesar de los números positivos en la balanza comercial, la rentabilidad general de la industria cayó debido a los altos costos logísticos, la falta de crédito y el encarecimiento de los insumos.
Imágenes satelitales sobre las cuencas forestales revelan que la actividad de cosecha cayó cerca de un 30% respecto del pico registrado en 2022. La producción primaria y la primera transformación se concentran progresivamente en menos aserraderos: aquellos con escala suficiente para diluir costos fijos y soportar la presión del flete internacional.
El informe de Faima sostiene: «Desde la industria se siguen marcando subidas y bajas de demanda dentro de una meseta baja. La producción se concentra en menos jugadores. Las empresas más sólidas financiera, tecnológica y comercialmente son las que han nivelado su producción a través de la exportación, pero para todas la rentabilidad se ha resentido severamente. Aparecen nuevos actores no tradicionales, mientras otros deben intensificar envíos al exterior asumiendo costos logísticos límite para mantener a raya los costos fijos y el empleo».
Durante la visita a la Argentina de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el 27 de julio pasado, se señalaron desafíos para la economía: la necesidad de empleo formal, recuperar el consumo, mejorar las condiciones de acceso al crédito para familias y Pymes, ampliar el mercado de capitales y acelerar las inversiones en infraestructura.
