El guionista Rafael Azcona cumple 100 años y el escritor Manuel Vicent 90. En entrevistas, ambos abordaron temas como la amistad, el amor y la felicidad.
Rafael Azcona, guionista de cine, cumple 100 años el 24 de octubre. Manuel Vicent, escritor y periodista, cumple 90 años y recibe un homenaje en Córdoba. Ambos mantuvieron una amistad y compartieron reflexiones en entrevistas periodísticas a lo largo de los años.
Declaraciones de Manuel Vicent
Sobre el mar, Vicent afirmó: «Hay una enseñanza. El mar es una escuela moral. Navegar a vela consiste en ir contra el viento sintiéndote del viento. Llevado a la vida cotidiana es superar las adversidades sirviéndote de ellas. Y es una escuela de moral porque baja a los fatuos, prepotentes, y a los humildes o a los tímidos les da una oportunidad de ser héroes, como en la vida. Eso es el trasfondo de la navegación. El mar es un desafío para muchos, una fuente de placer pero a la vez es un mar lleno de sangre, de guerras… Ahora mismo se puede navegar por el Mediterráneo entre los náufragos que el mar vomita. Como escuela de moral, el Mediterráneo vomita a la gente que naufraga por la injusticia, pero a la vez recibe las cenizas de la gente que muere en tierra, que quiere ser regenerada a través de las aguas».
Respecto de la búsqueda de la felicidad, sostuvo: «Esa es la esencia del Mediterráneo. El Partenón, espejo de la armonía de la belleza, es el producto de una explosión de dinamita. Esa maravillosa destrucción no es producto del tiempo, que también, porque ha ido limando el mármol, quitándole las capas de colores hasta dejarla en el hueso. También ha sido producto del viento. El mejor escultor que existe. Pero a la vez es obra de la estupidez humana, de la violencia humana. Primero, el templo de Palas Atenea, luego la iglesia cristiana (catalana, por cierto), después depósito de dinamita y, al final, explosión. Esto se produce en casi todos los templos de Grecia porque acaban siendo depósitos de dinamita».
En cuanto a las ideologías y la corrupción, manifestó: «Pero todos a nivel de la camiseta de Snoopy… Todas esas ideologías, dobles vidas y corrupción, se reducen a llevar a Mickey Mouse o una frase budista en la camiseta: ´sé feliz, no pienses en nada, el horizonte es tu mirada… Lo que la gente comunica en las camisetas en verano es la ideología. Una felicidad que se compra y se vende, que el mar asume, un bonito amanecer, o atardecer, ensangrentado, sin que los confunda la sangre de verdad. O un temporal que es bueno porque es un temporal y pasado. La respuesta que has dado al temporal es la medida que tu das».
Al responder qué sería como escritor sin el mar, Vicent declaró: «Las primeras bombas de la Guerra Civil cayeron estando yo en el mar. Tenía meses, claro. Yo me daba cuenta de que estaba en el mar, pero algo parecería allí para que no me recuperara de esa primera visión. El mar estaba siempre ahí. Es una cosa natural. Lo descubrí cuando lo perdí. Descubres un amor cuando lo pierdes. ¿Miedo al mar? Sí, muchísimo. El mar humilla a los fatuos, a los frívolos, a los prepotentes. Sin embargo, a los humildes y a los tímidos les da una posibilidad de sentirse héroes. Y es una escuela de moral, de navegar contra el viento sirviéndote del viejo… A mi me enseñó a navegar un viejo marinero de Denia. Me dijo una cosa casi mística sin darse cuenta. Al principio, como novato, no entendía cómo si viento viene de frente, hay que poner un ángulo entre la proa y el viento que los grandes regatistas apuran a 35º. Él me dijo: ´cuando sientas que el viento que viene pasa primero por dentro de ti y después va a la vela, en ese momento sabrás la verdad`. Es casi místico».
Declaraciones de Rafael Azcona
Sobre la pregunta que más le incomodó, Azcona dijo: «´¿Qué coño hacemos aquí?` Preguntarme qué sentido tiene la vida me produce un desasosiego tremendo porque no sé qué responder, y para escapar de ese desasosiego recurro a soluciones muy poco airosas, incluso vergonzosas, pues me conformo con decirme que el único sentido que tiene la vida, al menos la mía, es descubrir por la mañana, cuando me despierto, que sigo vivo».
Acerca del amor, expresó: «¿Qué amor? ¿El amor basado en el sexo, el amor al prójimo, el amor propio…? ¿Qué amor?». Y agregó: «Ya. Bueno, pues sí, ahí tienes razón, porque hay que ver en lo que se queda aquello conocido como ´primer amor´, que casi siempre es un amor fantaseado. Cuando uno es joven quiere sentirse protagonista de una vida novelesca –Juventud, egolatría, tituló certeramente Baroja–, y para escapar de la vulgaridad, lo más socorrido es convertir una pulsión fisiológica, la de reproducirse, en un sentimiento sublime, el amor platónico ese al que te referías. Cuando yo era joven tuve la suerte de conocer y tratar a una de las pocas personas que he visto pensar por su cuenta, Godofredo Bergasa se llamaba, amigo de mi familia. Pues bien: ese señor, cuando se enteró de que yo escribía versos porque estaba enamorado y no era correspondido, me dijo: ´No te preocupes, eso se te quita yéndote a París`. Ahora ya veo que tenía toda la razón, pero entonces le retiré el saludo».
En su diccionario personal, Azcona definió:
- Amistad: «Sentimiento delicadísimo del que no conviene abusar: antes o después , el mejor amigo del mundo se cansa de prestar dinero. Sobre todo si no cobra intereses. (Un bancario)».
- Cine: «Es sólo un trabajo, tío. (Sterlin Hayden)».
- Crispación: «Estado de ánimo de los predicadores apocalípticos cuando advierten que su cabreo solo los crispa a ellos.(Un pasota)».
- Patriotismo: «Daría cualquier cosa por saber con certeza en nombre de quien se han cometido los actos que, según afirman públicamente, han sido hechos en nombre de la patria. (G. Ch. Lichtenberg)».
- Vejez: «La vejez no es tan mala cuando se considera la alternativa. (Mauricio Chevalier)».
En un diálogo con el futbolista Pep Guardiola, Azcona recordó: «Para mi, la posguerra terminó en el tijeretazo [golpe de Estado en España]. Duró demasiado, fue horrible». Y añadió: «Yo me acuerdo de que esto que esto que hacemos ahora , aquí, comiendo, antes teníamos que haber mirado a los lados a ver si nos oía alguien. Pero afortunadamente terminó. Eso de pasar de súbdito a ciudadano ha sido una de las mejores cosas de mi vida». Guardiola expresó: «El mundo sigue en guerra». Azcona respondió: «Desde que tengo uso de razón leo el periódico y siempre en primera página me han servido una guerra. Cuando terminaba una, empezaba otra. Debe de ser para gastar las balas».
Al morir Azcona, su amigo el cineasta José Luis García Sánchez llamó a los amigos para decirles: «tenías un amigo que se llamaba Rafael Azcona».
