El evento, organizado por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (Alada), tendrá lugar en la Plaza Seca del Palacio Libertad con entrada libre y gratuita. Participarán 26 librerías y se enfocará en el año 1926 y en las Islas Malvinas.
Del miércoles al domingo, de 14 a 20, en la Plaza Seca del Palacio Libertad (Sarmiento 151), se llevará a cabo la 19ª edición de la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita. El evento es organizado por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (Alada), presidida por Daniel Zachariah.
Participarán 26 librerías que exhibirán y venderán libros curiosos, raros y coleccionables, con precios que oscilan entre los 50 y los 20.000 dólares. Por primera vez, concurrirán las librerías Hexis, Calibán & Bibliocastas, Rare Book Room y Kosmos, de Ecuador. El brindis de apertura será este miércoles a las 18.
El foco de esta edición estará puesto en 1926, año en que se publicaron las novelas Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes, y El juguete rabioso, de Roberto Arlt, entre otras obras. También se conmemoran las publicaciones de poemarios de Alfonsina Storni, Nicolás Olivari y Carlos Mastronardi, el segundo libro de ensayos de Jorge Luis Borges, El tamaño de mi esperanza, y Los desterrados, de Horacio Quiroga.
Se programaron charlas sobre la vanguardia de la década de 1920, la encuadernación contemporánea y el coleccionismo, además de talleres y presentaciones de libros. Se podrá recorrer una selección de la colección Ricardo Vallejos, con más de cuatro mil ejemplares sobre las islas Malvinas, y una exposición de treinta fotografías del historiador y coleccionista Carlos Vertanessian sobre los libreros anticuarios.
Entre las piezas de colección que se podrán hallar se encuentran un libro de poesía española de 1552, una edición italiana de 1590 de Il Decamerone de Giovanni Boccaccio, la Carta circular del obispo José Antonio de San Alberto, de 1781, impresa en la Imprenta de Niños Expósitos, el Método de lectura gradual, de Domingo F. Sarmiento, de 1882, la primera edición de El jardín de senderos que se bifurcan, de Borges, de 1942, y un ejemplar de Op Oloop, de Juan Filloy, dedicado por el autor.
En el Salón de Honor del Palacio Libertad se realizarán tres charlas abiertas al público. El viernes a las 18, el historiador Sergio Baur conversará con el librero Javier Moscarola sobre Güiraldes y la reconfiguración del “mito criollo”. El sábado a las 15.30, las encuadernadoras artesanales Sol Rébora, Flor Goldztein, Andrea Rodríguez y Valentina Villela hablarán con el editor y librero Ral Veroni sobre la intervención de piezas antiguas. Y el sábado desde las 17, los coleccionistas Raúl Naón, Carlos Vertanessian y Emmanuel Pan conversarán con el librero Lucio Aquilanti.
También habrá un sector en el que artistas, encuadernadores, impresores, editores artesanales, restauradores y hacedores de papel mostrarán su trabajo en vivo. Participarán instituciones como el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Argentina para Ciegos, que expondrá sus principales piezas en braille, y la Biblioteca del Congreso de la Nación, que el jueves a las 18 dictará el taller “Daños y deterioro de los libros antiguos: reconocer, comprender y prevenir”.
Daniel Zachariah, presidente de Alada, declaró: “Esta edición de la feria es más grande que la del año pasado porque hemos incorporado a nuevos socios e instituciones, como la Biblioteca del Congreso de la Nación, que participa por primera vez. Estamos expectantes por lo que cada librería lleve a la Feria y por el nuevo público que vamos a tener porque Buenos Aires tiene una cantidad infinita de personas interesadas por la cultura del libro antiguo y raro y coleccionable. En 2025, pasaron más de veinte mil personas, y esperamos que ese número se repita o crezca este año”.
El librero anticuario Víctor Aizenman sostuvo: “La Feria quiere demostrar el papel fundamental que los profesionales del libro y los coleccionistas privados desempeñan en la preservación del patrimonio bibliográfico, en colaboración con los organismos oficiales, no en oposición a ellos. No existe la ‘grieta’ que a veces se quiere introducir desde esas instancias oficiales. Los libreros conservamos, rescatamos, preservamos, damos a conocer y, finalmente, los coleccionistas terminan por donar sus acervos a museos nacionales y bibliotecas”.
La programación completa se puede consultar en el sitio web de la feria.
