Lo que comenzó como una curiosidad en redes sociales se transformó en un vínculo histórico para San Luis del Palmar, tras la visita de un francés de más de 80 años que llegó desde el sur de Francia para conocer al ‘San Luisito del fin del mundo’.
Hace unos meses, en septiembre, San Luis del Palmar recibió una visita que parecía imposible: Bernard Coudron, un francés de más de 80 años, llegó desde el sur de Francia para conocer al San Luisito del fin del mundo. El encuentro marcó el inicio de un hermanamiento con el pueblo de Aigues-Mortes (Aguas Muertas), una ciudad amurallada fundada por San Luis Rey de Francia en el siglo XI.
El impulsor de este lazo es el abogado y referente de turismo local, Nahuel Ramírez, quien relató cómo un video suyo en redes sociales llegó a oídos de la Asociación San Luis en Francia. «Me parecía muy curioso el día que algún francés se pueda llegar a dar cuenta de todo lo que ocurría con un santo francés a 12.000 kilómetros», explica Ramírez. El video se hizo viral y motivó a Bernard, miembro de dicha asociación, a desviarse de su itinerario por Sudamérica para conocer el pueblo correntino.
Para los sanluiseños, San Luisito es el centro de todo: está en la gran peregrinación a Itatí, en los nombres de las calles y hasta en los equipos de fútbol. Bernard, que participa hace décadas en las recreaciones medievales de su pueblo, quedó impactado por esta fe. Según Ramírez, el visitante se emocionó hasta las lágrimas al escuchar el Himno a San Luis Rey y el chamamé Aire Peregrino. «Hasta nos decía: ‘Acá lo quieren más incluso que en Francia’», recordó el abogado.
Durante su estadía de dos días y medio, Bernard probó comidas típicas, recibió el calor correntino y hubo intercambio de símbolos. Trajo la bandera de Francia y se llevó la de San Luis del Palmar, que ya fue presentada ante el alcalde (intendente) de Aigues-Mortes. También se llevó un cuadro que une a ambas ciudades, con sus símbolos característicos y la vestimenta de las cruzadas. El idioma no fue una barrera gracias a la profesora Belén Romero, quien actuó como intérprete y ahora se encuentra en Francia visitando a Bernard y a la Asociación.
El objetivo a largo plazo es ambicioso pero firme: «Que se puedan formalizar vínculos de cooperación cultural, algún intercambio artístico o estudiantil», señala Ramírez, quien sigue estudiando francés para fortalecer este puente. Pese a las bromas futboleras que Bernard soportó por el mundial, el balance es profundamente positivo. Hoy, en el Museo del Pueblo Peregrino, una foto autografiada de las fiestas patronales francesas muestra cómo se celebran en Aigues-Mortes.
A través de esta pieza, el museo cumple su función como centro interpretativo de la identidad de San Luis del Palmar, permitiendo que estudiantes y turistas conozcan los orígenes del santo patrono y el vínculo histórico con la ciudad francesa. El museo, gestionado con esfuerzo, se mantiene abierto a la comunidad como un espacio clave para preservar las raíces y el patrimonio del «Pueblo Peregrino».
Como dice Ramírez, «la figura universal de San Luis es el puente que nos hermana y nos abre una ventana al mundo desde nuestra riquísima cultura correntina».
