La Subsecretaría de Trabajo retoma hoy las audiencias para destrabar el conflicto del transporte público, que mantiene servicios reducidos y frecuencias mínimas fuera de las horas pico en la ciudad de Corrientes.
La ciudad de Corrientes amanece en un clima de tensión ante una jornada que se presenta como clave para el futuro del transporte público. Tras días de incertidumbre, las partes volverán a reunirse en la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia con el objetivo de normalizar un servicio que actualmente funciona con frecuencias reduidas.
Desde la Unión Tranviarios Automotor (UTA) advirtieron que, de no mediar una solución satisfactoria, lanzarán un paro total de actividades. El conflicto se da en un contexto donde la crisis se ha profundizado: actualmente, el 50 por ciento de los colectivos urbanos dejaron de circular fuera de las denominadas «horas pico».
Esta medida, adoptada por las empresas prestatarias —entre ellas Ersa y Transporte San Lorenzo—, responde a un esquema de «horario cortado» implementado para paliar la crítica situación financiera del sector. Para los usuarios, la realidad cotidiana se ha vuelto compleja: al concentrarse el servicio en las franjas de mayor flujo, quienes necesitan trasladarse en momentos de menor demanda enfrentan mayores tiempos de espera y cobertura limitada. En la práctica, más de 60 unidades quedan guardadas en los galpones durante gran parte del día.
Desde el sector empresarial justifican este ajuste por la caída de la recaudación y el constante aumento de los costos operativos, con impacto particular en el precio del combustible. A esto se suma un clima laboral tenso por la suspensión de choferes y una creciente tensión gremial que, hasta el momento, no ha encontrado respuestas concretas por parte del gobernador Juan Pablo Valdés.
