El director del Instituto Oncológico, Jorge Raúl Zimerman, informó que desde el 18 de septiembre hasta la fecha se atendieron 12.475 personas. Destacó la tecnología de vanguardia del centro, incluido un acelerador lineal único en el mundo, y detalló los plazos para su puesta en funcionamiento total.
El director del Instituto Oncológico de Corrientes, Jorge Raúl Zimerman, brindó un balance sobre el funcionamiento del centro en una entrevista con EL LIBERTADOR. Allí detalló que desde el 18 de septiembre hasta el viernes pasado se atendieron 12.475 personas, de las cuales cerca de 4.500 corresponden a consultorios de oncología. El instituto cuenta con 11 subespecialidades, como psicooncología y nutrición, para un abordaje integral.
Zimerman afirmó que el equipo de trabajo está compuesto por poco más de 100 personas y que se solicitó más personal para cubrir las necesidades de forma paulatina. Sostuvo que el centro funciona “muy bien” y que cuenta con personal capacitado para la tecnología que manejan.
En cuanto al equipamiento, el director señaló que el instituto posee “el 99,9 por ciento de los equipos” y que incluye un acelerador lineal que, según dijo, “es el más importante que hay en el mundo; no existe una cosa igual”. Explicó que recientemente recibieron componentes de medicina nuclear y servidores que faltaban, y que técnicos de empresas como Siemens y Akura realizan visitas para los ajustes finales.
Consultado sobre la demora en la puesta en marcha de algunos equipos, Zimerman indicó que la tecnología compleja requiere tiempo de preparación y que los técnicos y físicos deben viajar a Estados Unidos para capacitarse. Agregó que la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) ya otorgó el permiso correspondiente, pero que se espera el regreso de los especialistas para el inicio formal.
Zimerman mencionó que mantiene contacto con colegas de otras provincias, como Misiones, Chaco, el interior de Buenos Aires y Capital Federal. Señaló que un colega de un centro de alta tecnología en Buenos Aires calificó al instituto como un “monstruo” y una “joya” por su tecnología y edificio.
Finalmente, el director expresó que duerme tranquilo respecto al funcionamiento del instituto, aunque reconoció que a veces lo invade la intranquilidad por la responsabilidad que conlleva.
