La localidad de San Roque celebra este domingo 16 de agosto la fiesta patronal en honor a San Roque de Montpellier, con una agenda que incluye celebraciones religiosas, feria de artesanos, espectáculos musicales y la presencia de la imagen peregrina de la Virgen de Itatí.
La localidad de San Roque celebra este domingo 16 de agosto la fiesta patronal en honor a San Roque de Montpellier, su santo patrono. La jornada reúne a miles de peregrinos y visitantes en el templo y la plaza Libertad, donde se desarrollan actividades religiosas, culturales y turísticas.
Desde el viernes 14 y hasta hoy, la plaza Libertad alberga la tradicional feria de artesanos, emprendedores y productores regionales, con oferta de artesanías locales, gastronomía típica, peñas folclóricas y espectáculos de danzas tradicionales. La programación artística incluye a reconocidos exponentes del chamamé y la música popular.
En el plano religioso, los preparativos comenzaron con la Novena patronal iniciada el viernes 7 de agosto. El párroco, presbítero Rubén Barrios, destacó que este tiempo litúrgico debe reflejar el compromiso cotidiano de la comunidad en sus servicios parroquiales, como Cáritas, la catequesis y las misiones. «La comunión se construye durante todo el año y la Novena es el momento para renovarla», sostuvo el sacerdote, quien convocó a los fieles a «vivir la fiesta patronal con espíritu de encuentro, dejando de lado diferencias personales y privilegiando la comunión y el encuentro con Cristo».
En la víspera de la fecha central, ayer sábado 15 de agosto, la comunidad rural y urbana recibió la imagen peregrina de la Virgen de Itatí, que acompañó la jornada de hoy.
Según la tradición, San Roque nació en Montpellier (actual Francia) hacia el año 1295, aunque otras versiones ubican su nacimiento entre 1348 y 1350. Hijo del gobernador de Montpellier, Jean Roch de La Croix, quedó huérfano a los 20 años y decidió vender sus posesiones, repartir el dinero entre los pobres y peregrinar a Roma. Durante una epidemia de peste en Europa, recorrió Italia y atendió a los enfermos en Acquapendente, Cesena, Roma, Rímini y Novara. En Piacenza contrajo la enfermedad y se refugió en un bosque, donde un perro llamado Rouna le llevó pan durante varios días. El dueño del perro lo descubrió y lo cuidó hasta su recuperación. San Roque continuó curando personas y animales, por lo que su iconografía lo muestra con un perro a su lado y úlceras en la pierna.
