Cada vez más personas buscan conocer gente fuera de las pantallas. Las cenas para solteros, con distintas modalidades y públicos, se presentan como una opción para el encuentro presencial.
Durante años, las aplicaciones de citas ofrecieron la posibilidad de acceder a cientos de perfiles desde un teléfono. Sin embargo, según una encuesta de Forbes Health (2025), casi 8 de cada 10 usuarios de estas plataformas manifestó haber sentido frustración por falta de conexiones profundas, fatiga emocional y saturación de opciones. El cansancio digital alcanza al 79% de la generación Z y al 80% de los millennials.
En ese contexto, distintas propuestas apuestan por recuperar la presencialidad. Entre ellas, las cenas para solteros, encuentros alrededor de una mesa donde desconocidos comparten una comida con el objetivo de conocer gente nueva y, eventualmente, encontrar pareja.
Cómo funcionan las cenas para solteros
La dinámica varía según la propuesta. Algunas reúnen exclusivamente a solteros dentro de ciertos rangos de edad; otras utilizan algoritmos para formar las mesas y hay experiencias que suman juegos, teatro y especialistas para romper el hielo.
Yannina Krbavcic, creadora de las Singles Nights en Casa Dom, explicó a Clarín: “La idea es que la gente se anime a salir sola y vaya a un espacio cómodamente, relajadamente, sabiendo que se va a sentar en una mesa a compartir un momento donde todos están esperando lo mismo”. Su propuesta consiste en una gran mesa compartida, con luz baja, música, comida y vino. El menú cambia según el chef invitado y algunas ediciones incorporan desde sommeliers hasta astrólogas y sexólogas.
“Lo que me sorprende es que la gente se suelte tan rápido. Llegan, se sientan, se presentan y a los cinco minutos están hablando como si se conocieran de toda la vida”, señaló Krbavcic.
En Juntada VIP, la propuesta está dirigida a solteros de entre 30 y 55 años y combina la comida con música, teatro y otras dinámicas grupales. Max Acuña, uno de sus creadores, afirmó: “La necesidad tenía que ver con conectar desde la esencia, con algo más interno. No todo desde la superficie, de ver fotos, pasar y decir ‘sí, no, sí, no’”.
En sus encuentros, los organizadores proponen actividades iniciales, pero luego la estructura desaparece. “Después eso va decantando. Ya uno no puede guiar o meterse, sino dejar que fluya”, sostuvo Acuña.
En Timeleft, el usuario completa un cuestionario sobre personalidad e intereses. Luego, un algoritmo selecciona un restaurante con cinco desconocidos según la zona, el idioma y el presupuesto. Desde la empresa aclararon que el fin no es únicamente encontrar pareja, sino “generar conexiones reales y ampliar el círculo social”.
Liliana, participante de las Singles Nights, contó a Clarín que se acercó al evento porque le parecía “una propuesta diferente de conocer alguien cara a cara, algo que no se da con las apps de citas”. Hasta el momento no conoció a ningún hombre que le despertara interés, pero intenta participar de la mayoría de las ediciones. “Conocí lindas personas y pude intercambiar buenas conversaciones. Fue un momento muy agradable”, aseguró.
Evangelina, otra participante, declaró: “Fui con la intención de conocer gente, no necesariamente de buscar pareja, y me encontré con un ambiente relajado y abierto”. Agregó: “Estos encuentros te recuerdan que siempre hay gente en la misma que vos, con ganas de pasarla bien y conocer personas nuevas”.
El regreso al cara a cara
La presencialidad es el punto en común de estas propuestas. Para Krbavcic, parte de esa necesidad está en cómo cambiaron las formas de socializar en los últimos años. “Creo que hubo un antes y un después de la pandemia. Nos hizo darnos cuenta de que necesitábamos estar con otras personas, que somos seres sociales”, afirmó.
También mencionó que las rutinas actuales reducen las oportunidades de encuentro espontáneo. “Ahora casi no vamos a la oficina. En el gimnasio no hablamos, cada uno está haciendo sus ejercicios. Vas a un restaurante y no hablás con la mesa de al lado. En cambio, en estas cenas, todos llegan predispuestos a conversar con alguien que no conocen”, explicó.
Acuña coincidió en la necesidad de recuperar esos espacios y señaló: “Hay algo que se pone más en juego: conocer qué siente el otro, cómo es, cómo habla. Y eso es lo que también te acerca”. Además, se preguntó: “¿Cómo salir de la soledad? ¿Desde un rincón eligiendo una foto o saliendo a la vida y encontrándose con otro?”. Y concluyó: “El vínculo se construye cara a cara”.
