El gobernador de Buenos Aires encabezó el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro en la UTN de Villa Domínico. Cuestionó la gestión de Javier Milei, reivindicó los gobiernos peronistas y kirchneristas y marcó diferencias internas en el Partido Justicialista bonaerense.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cerró este sábado en Avellaneda el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). El encuentro se realizó en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico bajo la consigna «Organizar la esperanza» y reunió a militantes, intendentes y dirigentes de más de diez provincias.
Kicillof fue el orador de cierre de una jornada iniciada al mediodía con diez plenarios temáticos sobre economía, salud, educación, trabajo y políticas sociales. La organización estimó la presencia de más de 40.000 personas.
En su discurso, el gobernador afirmó: «No me interesa una construcción a control remoto». La frase fue interpretada por dirigentes peronistas como una respuesta a los cuestionamientos de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, quien días antes lo había acusado de «dividir» al peronismo a través del MDF y de una supuesta deslealtad hacia Cristina Kirchner. Mendoza responde al sector que conduce Máximo Kirchner, presidente del PJ bonaerense.
Kicillof reivindicó las gestiones peronistas y kirchneristas de las últimas dos décadas: «El pueblo argentino vivía mejor con Perón, con Néstor y con Cristina. Había más derechos». En relación con la situación judicial de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, sostuvo: «Por eso Cristina está injustamente presa: para intentar callarnos, disciplinarnos y condicionarnos».
El gobernador dedicó un tramo de su discurso a repasar sus viajes recientes por Tierra del Fuego, Chaco, Corrientes, La Pampa, Córdoba y Misiones. Señaló que en cada distrito encontró preocupaciones similares: economías regionales afectadas, obras paralizadas y comercios cerrados. «Para construir una alternativa nacional primero hay que escuchar a la Argentina», planteó.
Definió al peronismo como la «columna vertebral» de la construcción que impulsa, aunque advirtió que ese espacio no alcanzará por sí solo. Rechazó que la eventual mayoría opositora pueda surgir de «una negociación secreta de las cúpulas» y remarcó que debe edificarse «desde abajo, a la luz del día y de cara a la sociedad».
En cuanto al gobierno nacional, cuestionó la gestión del presidente Javier Milei: «Con Milei la Argentina no solo no va bien, es exactamente al revés. En Argentina se está produciendo una verdadera catástrofe». Agregó: «No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda». Mencionó el aumento de los suicidios como un indicador que no debería naturalizarse y calificó al modelo libertario de «ignorante, entreguista e insensible».
Hacia el cierre, Kicillof sostuvo que la oposición debe ofrecer una salida política concreta y pidió evitar «el odio» y «la nostalgia». «Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero, sobre todo, que nos permita empezar una etapa distinta», concluyó.
