Miles de jóvenes completaron la 47ª edición de la peregrinación juvenil hacia la Basílica de Itatí. Las precipitaciones deterioraron el tramo de ripio conocido como ‘atajo viejo’, donde se registraron dificultades de transitabilidad y falta de iluminación.
Miles de jóvenes completaron este fin de semana la 47ª edición de la Peregrinación Juvenil hacia la Basílica de Itatí, según informaron fuentes organizadoras. La travesía convocó a aproximadamente 400 mil personas provenientes de cinco provincias de la región, de acuerdo con los datos difundidos por la organización.
Las lluvias registradas durante el fin de semana afectaron la Ruta Provincial N° 89, un tramo de aproximadamente 10 kilómetros de ripio conocido popularmente como el ‘atajo viejo’, por donde ingresa la mayor parte de las columnas de peregrinos en el sector final hacia el santuario.
Como consecuencia de las precipitaciones, el ripio se deterioró y se formaron surcos de barro y charcos de gran tamaño que dificultaron la transitabilidad. Según los testimonios recogidos, la circulación de camionetas 4×4 y ambulancias se vio impedida en algunos sectores.
A ese factor se sumó la falta de iluminación en el sector, situación mencionada por quienes completaron la travesía. Los peregrinos señalaron que la oscuridad incrementó el riesgo de lesiones durante la noche.
El operativo oficial contemplaba puestos de asistencia a lo largo de la traza. No obstante, tras la llegada, algunos participantes manifestaron su descontento por las condiciones del camino. Los reclamos recibidos en la redacción de EL LIBERTADOR indicaron: «No se veía nada», el barro les tomaba los pies y era fácil lastimarse en plena noche.
Algunos devotos solicitaron mayores obras de mantenimiento estructural en este acceso. Otros participantes interpretaron las dificultades como parte de la ofrenda, según los testimonios recogidos.
