El juez Gustavo Vallejos dictó prisión preventiva sin plazo para Ireneo Zarza y otros cuatro sospechosos por la desaparición de la directora rural en El Malezal. Mientras se realizan pericias genéticas y continúa la búsqueda del cuerpo, un hijo de la víctima cuestionó el enfoque de la Fiscalía y vinculó el hecho con denuncias previas por irregularidades en la escuela.
Más de dos semanas después de la desaparición de Nanci Estela Godoy, ocurrida el miércoles 7 cuando se dirigía a la Escuela Rural N° 626 del paraje El Malezal, la investigación judicial en Esquina completó su primer cerco punitivo, aunque aún no se despejaron todas las incógnitas.
El sábado, el juez de Garantías Jorge Gustavo Vallejos dictó prisión preventiva sin plazo para el capataz Ireneo Zarza y el peón de apellido Sandoval, medida que dejó formalmente encarcelados hasta el juicio oral a los cinco sospechosos señalados por la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas.
La resolución se adoptó tras la audiencia de coerción transmitida desde los tribunales de Esquina y consolidó el giro acusatorio que los fiscales Javier Gustavo Mosquera y María Andrea González imprimieron al expediente en las últimas 72 horas.
El Ministerio Público Fiscal sostiene que la educadora de 52 años fue asesinada en la espesura del campo y distribuyó las calificaciones más severas del Código Penal entre los empleados y puesteros vinculados a la estancia El Curupí.
Esquema acusatorio y roles
Para los investigadores, el ataque contra la docente no fue la acción solitaria de un desconocido, sino un hecho ejecutado y ocultado por una red de personas que convivían a diario con la víctima en el paraje.
En la estructura de cargos, la Fiscalía imputó como coautores materiales de femicidio al capataz Ireneo Zarza, al peón Sandoval y a Sergio Nahuel Rojas. A la pareja de este último, la vecina Rosa Leguizamón, le atribuyó homicidio simple en calidad de coautora, mientras que el peón Ernesto Ezequiel Bordón enfrenta cargos de falso testimonio y encubrimiento.
La pieza central de la reconstrucción apunta contra Zarza como principal responsable del ataque. Testimonios incorporados al legajo lo situaron el viernes 9 de octubre en un «puesto tapera» a 150 metros del edificio escolar, donde solía pernoctar, beber whisky y protagonizar episodios violentos. Los fiscales sostienen que para que la maestra quedara expuesta en ese paraje aislado resultó indispensable la intervención engañosa de Rosa Leguizamón.
La figura de Rosa Leguizamón
Durante los primeros días posteriores a la desaparición, Leguizamón se presentó ante la familia y los medios como una vecina solidaria que le prestaba el caballo a la directora y que había grabado un video mostrando que las pertenencias de Nanci seguían intactas dentro del aula con las luces encendidas.
Sin embargo, las pericias demostraron que Leguizamón le mintió a la docente al asegurarle que ningún vehículo de la estancia regresaría ese fin de semana al casco urbano de Esquina para impedir que abandonara el lugar, además de falsear los datos de un supuesto viaje a una fiesta de doma en Sauce.
El hallazgo de una campera negra y un par de alpargatas atribuibles a la maestra durante un allanamiento en la vivienda materna de Leguizamón en Sauce derrumbó su coartada y motivó que el viernes el juez Vallejos ordenara prisión preventiva sin plazo para ella y para Rojas, ante el riesgo de destrucción de rastros o amedrentamiento de testigos.
Pericia forense y búsqueda
El Superior Tribunal de Justicia dispuso un operativo genético y pericial extraordinario encabezado por José Luis Gálvez, director del Instituto Médico Forense provincial, quien se instaló en la zona con una unidad científica móvil y cuatro peritos especializados.
Los especialistas extrajeron muestras biológicas a los cinco detenidos y tomaron hisopados al hijo de la docente, Sebastián Medina, y a la hermana de la víctima para establecer un patrón genético indubitable. Esos perfiles se procesan en laboratorios de la Capital correntina para cotejarlos con manchas rojizas halladas en cuchillos y ropas secuestradas en la casa de Bordón, con prendas incautadas en Sauce y con rastros levantados en vehículos y monturas.
Efectivos provinciales, Gendarmería Nacional, drones y perros de rastreo concentran la búsqueda en tres puntos específicos de pozos, bañados y montes de El Malezal que habrían surgido de los quiebres en las declaraciones de los propios arrestados.
Declaraciones de la familia
Pese a las cinco prisiones preventivas, el cuadro probatorio exhibe una grieta que alimenta suspicacias en el entorno familiar de la víctima. Hasta ahora no apareció el cuerpo de Nanci Godoy ni se explicó con claridad qué móvil llevó a cuatro hombres y una mujer del mismo paraje a concertar o cubrir el asesinato de una maestra rural.
En la previa de la audiencia definitoria del sábado, uno de los hijos de la educadora cuestionó ante la prensa el direccionamiento de la pesquisa. En declaraciones difundidas por radio Dos, Adán, hijo de la docente, afirmó que los investigadores «se cerraron en esa hipótesis del femicidio y no hay un hecho puntual de por qué», y sostuvo que «hay más personas involucradas en esto».
Según el relato del hijo, «todo empezó por la denuncia, porque había gente que cobraba plata, hasta el de mantenimiento, que cobraba millones y nunca la mantuvo». De acuerdo con su testimonio, la maestra comentaba en su hogar que no podía dejar los libros ni la documentación administrativa en la escuela porque temía que el anterior directivo ingresara a sustraerlos, razón por la cual viajaba cada semana cargando los papeles en su bolso.
Esa versión abrió interrogantes entre vecinos y testigos de Esquina sobre si se trata únicamente de un femicidio o de un homicidio simple aislado, y sobre el nivel de relación entre los puesteros detenidos y otros actores con intereses económicos o administrativos en la zona.
