La localidad de Zaña, en el norte de Perú, se prepara para recibir al papa León XIV el sábado 14 de noviembre, en el marco de su gira por la región. El pueblo, conocido por su historia colonial y por la inundación que destruyó sus iglesias en 1720, espera la visita como un acontecimiento significativo.
La localidad de Zaña, ubicada a unos 50 kilómetros al sureste de Chiclayo, en el norte de Perú, se prepara para recibir la visita del papa León XIV el sábado 14 de noviembre. El pontífice desarrollará actividades en Perú del miércoles 11 al martes 17 de noviembre, tras visitar Uruguay y Argentina, y recorrerá Lima, Santa Cruz de Succhabamba, Cusco, Pucallpa y Chiclayo.
Zaña es un pueblo colonial de 4.200 habitantes que conserva ruinas de cuatro iglesias destruidas por una inundación en 1720. La profesora Rosario Cossio, responsable del Museo Afroperuano, explicó que las iglesias fueron arrasadas por una riada que los lugareños atribuyeron a un castigo divino. Según Cossio, la fama de «ciudad maldita» estaría asociada al asesinato de un sacerdote en la época colonial, tras lo cual los religiosos dejaron de llegar al lugar.
María Colchado, ama de casa de 63 años y miembro de uno de los comités ciudadanos que organizan la visita, declaró a la AFP: «La maldición quedó atrás. Desde que el papa está entrando a Zaña, ya estamos más que bendecidos». Colchado se encarga del mantenimiento del templo que recibirá al pontífice.
Otro comité, integrado por autoridades municipales, la parroquia local y vecinos, mandó a confeccionar cientos de banderas del Vaticano para que ondeen junto a las peruanas sobre las viviendas. Betty Burga, de 56 años y miembro del comité, advirtió que se espera «un mar de gente». La parroquia local pidió a los fieles que abran sus puertas a los peregrinos, y los locales preparan alojamiento para una treintena de visitantes.
El papa León XIV, nacido en Estados Unidos y nacionalizado peruano en 2015, ejerció como obispo en Chiclayo durante unos ocho años. En Zaña se celebrarán los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, misionero español cuya tibia se conserva como reliquia en la iglesia principal. En los muros del municipio y de la iglesia cuelgan gigantografías del santo y del pontífice.
