Tras ser ratificada en la conducción de la Asociación de Loterías Estatales de Argentina, la institución provincial redobla estrategias para transformar la rentabilidad del juego en infraestructura social y deportiva, mientras combate la irrupción del juego online ilegal entre los jóvenes.
Lotería Correntina atraviesa un presente de consolidación institucional que trasciende las fronteras de la provincia. Javier Bee Sellares, titular del organismo, confirmó que, tras la última reunión anual de loterías nacionales, la institución fue ratificada en su lugar dentro de la conducción de la Asociación de Loterías Estatales de Argentina (ALEA). Este posicionamiento, recuperado hace apenas dos años luego de dos décadas de ausencia, resulta estratégico en un contexto donde el mapa del juego ha mutado radicalmente debido a la irrupción del online.
Para Bee Sellares, la gestión de la Lotería no se agota en la administración de apuestas, sino en la eficiencia de su balance para maximizar la devolución social. «Los ingresos de Lotería son el resultado que tiene su balance y que obviamente después lo devolvés a la sociedad en acciones muy concretas», señaló el funcionario. Entre los destinos principales de estos fondos se destacan la infraestructura deportiva, diversas acciones sociales y el fortalecimiento de las bibliotecas populares.
Sin embargo, el crecimiento del juego digital trajo consigo nuevas problemáticas. Bee Sellares fue contundente respecto a la proliferación de plataformas clandestinas y la participación de figuras públicas en su difusión. «Aprovechar a personas famosas o conocidas para difundir páginas ilegales no está bueno; al contrario, es un delito», advirtió, haciendo eco de recientes dictámenes judiciales que penalizan a youtubers e influencers por promocionar licencias ilegales.
Ante este escenario, la institución ha puesto en marcha un programa de Juego Responsable con un fuerte componente educativo. El objetivo es realizar una «docencia permanente» para frenar el juego en menores de edad, una problemática que ha adquirido dimensiones mayores con la virtualidad. Bee Sellares apeló a la colaboración conjunta de padres, docentes y medios de comunicación para concientizar que «apostar no es un juego» y que, en menores, está terminantemente prohibido.
El mensaje para los adultos también es claro: la seguridad solo está garantizada en los sitios legales. Estas plataformas oficiales cuentan con «fronteras» y mecanismos de control diseñados específicamente para evitar que el juego se desborde, permitiendo que la actividad se mantenga dentro de los parámetros de un consumo responsable y seguro.
