Un hombre fue condenado a dos años de prisión en suspenso por robar y faenar una oveja en un establecimiento rural de Mercedes, cuatro días después del delito. El proceso judicial, desde la detención hasta la sentencia, se resolvió en tiempo récord.
Un hombre fue condenado este miércoles a dos años de prisión en suspenso por robar y faenar una oveja en un establecimiento rural de Mercedes, apenas cuatro días después de cometer el delito. La velocidad del proceso, desde la detención en flagrancia hasta la sentencia, es inédita en la justicia correntina.
El robo y la captura
El hecho ocurrió el sábado 20 de junio pasado en la estancia «Santa Faustina», sobre la ruta provincial 132, en el camino a Rincón de Yeguas. Daniel Alberto Romero, conocido como «Cambacho», ingresó al predio de Federico Oviedo, degolló y faenó una oveja, escondió el cuero y las patas bajo unas chapas de zinc en un galpón, fraccionó la carne y la cargó en dos mochilas.
Una hora y media después, a las 15.30, una patrulla de la Policía Rural y de Islas y Ambiental Rural (Priar) de Mercedes que realizaba recorridas de prevención lo interceptó sobre la misma ruta, cuando circulaba en una motocicleta Corven 110 cc con las mochilas cargadas de carne fresca que no pudo justificar. Fue detenido en el lugar.
La prueba que no dejó margen
La investigación quedó armada en tiempo récord. El veterinario de la Priar, comisario Federico Lottero, constató que los cortes incautados —costillares, extremidades, columna y cabeza— coincidían en tamaño y masa muscular con el cuero hallado oculto en el campo. La Oficina de Marcas y Señales confirmó además que la señal del cuero correspondía al título de propiedad registrado a nombre del damnificado. La carne fue destruida por no ser apta para el consumo humano, dado que la faena careció de control sanitario y se perdió la cadena de frío.
La sentencia
Ante la contundencia de la evidencia, Romero aceptó su culpabilidad mediante juicio abreviado. Este miércoles, a 96 horas del delito, la jueza de Garantías Simy Benazayag homologó la condena: dos años de prisión de ejecución condicional, una multa equivalente al doble del valor del animal robado y el decomiso de las mochilas utilizadas. Como condición para mantener la libertad, Romero tiene prohibido acercarse al establecimiento rural afectado durante dos años.
La causa fue impulsada por la Unidad Fiscal de Investigaciones Rural y Ambiental de Mercedes, a cargo del fiscal Gerardo Cabral, en conjunto con la Priar local.
