La escritora argentina Mariana Enriquez conversó con los medios sobre la adaptación de sus cuentos para la serie ‘Mis muertos tristes’, que se estrena en Netflix este mes, y sobre la publicación de un libro ilustrado por Santiago Carusso y un nuevo ensayo.
La escritora argentina Mariana Enriquez dialogó con los medios sobre la adaptación de sus cuentos para la serie Mis muertos tristes, que se estrena en Netflix este mes. La serie fue dirigida por el chileno Pablo Larraín, quien previamente había trabajado en la adaptación de una historia de Stephen King para Apple TV+.
Larraín articula para Mis muertos tristes un conjunto de cuentos de distintas épocas: el que da nombre a la serie, «Julie», «Un lugar soleado para gente sombría» y «Cuando hablábamos con los muertos». Según se informó, estas historias, que en principio no tienen conexión, se enlazan mediante un trabajo de reescritura para componer una nueva narrativa.
Además, se publicó el libro Nunca cruces ese umbral (Anagrama), con ilustraciones de Santiago Carusso, que reúne tres cuentos: «La casa de Adela», «Los himnos de las hienas» y «El mirador». En declaraciones al diario Clarín, Enriquez explicó: «Santiago Caruso es un ilustrador muy clásico, que trabajó sobre textos de Lovecraft, sobre ‘La condesa sangrienta’, de Alejandra Pizarnik, y que, en general, no se dedica al texto contemporáneo».
La autora manifestó su interés por descubrir otras miradas sobre sus cuentos, como ocurrió con Lucas Nine, que adaptó cuatro cuentos en la novela gráfica Las cosas que perdimos en el fuego (Salamandra Graphic), y con la española Hedia Toledo con el relato Ese verano a oscuras (Páginas de Espuma). «Me divierten esos cruces. Si me preguntan, ¿esa es la casa que vos te imaginaste? No, pero no importa, porque es la casa que se imaginó Santiago», expresó Enriquez.
El mes próximo, Páginas de Espuma publicará Conversación con la oscuridad. Teorías, intuiciones y escritura del miedo, una reflexión sobre la escritura de la autora construida a lo largo de más de dos décadas. Desde la editorial señalaron: «Mariana nos regala no solo una obra para entender su trabajo sino también para aproximarnos a las realidades latinoamericanas del siglo XXI».
