A través de la Resolución N° 12/2026, el Consejo Escolar Resolutivo del establecimiento dispuso que los estudiantes no podrán utilizar dispositivos electrónicos durante las horas de clase, con excepciones por salud, accesibilidad o propuesta pedagógica.
El Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) estableció mediante la Resolución N° 12/2026, votada por su Consejo Escolar Resolutivo, que los estudiantes no podrán usar celulares, tablets ni otros dispositivos electrónicos similares durante las horas de clase. La medida fue comunicada a la comunidad educativa y contempla excepciones: el uso estará permitido cuando responda a necesidades de salud o accesibilidad, o cuando un docente lo proponga como herramienta pedagógica complementaria. Fuera de esos casos, los teléfonos deberán permanecer en las mochilas y en silencio.
Fundamentos de la decisión
En un comunicado, el colegio explicó que busca evitar la disminución de la atención y la participación de los estudiantes, y que el aula y la escuela pierdan su lugar como espacios de socialización. Entre los problemas que atribuye al uso de los dispositivos menciona interrupciones constantes por notificaciones, menor atención al docente, aumento de distracciones, reducción de interacciones en los recreos y exposición a conflictos en entornos digitales.
Para fundamentar la medida, el CNBA citó los resultados del informe PISA 2022 de la OCDE, según los cuales la Argentina presenta los niveles más altos de distracción por dispositivos digitales entre los sistemas educativos evaluados: el 54% de los alumnos del país admite perder la atención en clase por el celular, frente a un promedio del 30% en los países de la OCDE.
Dependencia institucional y antecedentes
El Colegio Nacional de Buenos Aires es administrado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) desde 1911, una universidad nacional autónoma. Por ello, las resoluciones del Ministerio de Educación porteño, que se aplican a las escuelas públicas y privadas de la jurisdicción, no lo alcanzan, y el colegio necesitaba una norma propia.
En la Ciudad de Buenos Aires, la regulación comenzó en agosto de 2024. Aquella resolución prohibió el uso del celular en el nivel inicial y en la primaria, incluso durante los recreos, y en la secundaria estableció que los teléfonos debían permanecer guardados salvo en actividades pedagógicas planificadas. En marzo de 2026 el gobierno porteño endureció la medida y prohibió directamente el uso de celulares durante las clases en las escuelas secundarias, tanto para alumnos como para docentes, dejando en manos de cada institución la decisión sobre los recreos.
El propio CNBA reconoce en su comunicado la experiencia porteña como antecedente. Cita una evaluación de la Ciudad según la cual el 34,8% de los docentes observó una mejora considerable en la atención en clase tras la regulación, el 34,4% notó menos interrupciones y el 28,2% vio mejores logros de aprendizaje. Del lado de los alumnos, dos de cada tres dijeron conversar más con sus compañeros.
Otros colegios de la UBA
La UBA tiene a su cargo otros establecimientos secundarios, entre ellos la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE). Por ahora no se sabe si adoptarán una política similar a la del Nacional. Al igual que este, ninguno de los dos está obligado por la normativa porteña, por lo que cualquier restricción deberá surgir de una decisión de sus propias autoridades.
Datos sobre uso de pantallas
Un estudio del Ministerio de Educación porteño y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que midió el tiempo de pantalla de más de 3.200 estudiantes secundarios, encontró que los adolescentes de la Ciudad pasan en promedio 6 horas y 10 minutos por día frente al celular, el equivalente a 92 días al año.
El uso crece con la edad: los alumnos de cuarto año registraron un promedio de 6 horas y 35 minutos diarios, 51 minutos más que los de primer año. Además, el relevamiento detectó que alrededor del 40% de los estudiantes presenta señales de ansiedad, depresión o somnolencia, y que entre quienes mostraron indicadores de depresión el tiempo frente al celular fue, en promedio, 49 minutos mayor por día.
Los investigadores advirtieron que la relación no es necesariamente causal: el estudio no permite determinar si el uso del celular hace que los chicos se sientan peor o si quienes se sienten peor tienden a usarlo más.
